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San Sebastián Patrón de Cercedilla |
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Con la llegada del invierno, Cercedilla se dispone a celebrar las fiestas en honor de su patrono. Como cada año, las calles se llenaran de fervor y alegría. Es poco, sin embargo, lo que realmente conocemos de esta celebración, de la figura de San Sebastián, o de los ritos religiosos y profanos que han tenido lugar, a lo largo del tiempo, en torno a su figura. Seria de gran dificultad enumerar la cantidad ermitas y capillas en honor a San Sebastián a través de nuestra geografía. En la Sierra de Guadarrama, infinidad de ritos surgieron en torno a él desde tiempo inmemorial. La raíz religiosa y sociocultural que hoy poseen, habrá que buscarla en la época medieval, cuando florecieron las asociaciones gremiales, sobre todo ganaderas, y la explosión de fervor religioso popular producido por el "descubrimiento" de vidas y hechos de santos y mártires. A su vez, es particularmente en nuestra zona serrana, donde se han desarrollado una serie de aspectos lúdicos, que profundizan en antiguos ritos y cultos totémicos relacionados con el toro, los cuales se dieron en la antigüedad en la cuenca del Mediterráneo, unidos por el paso de los siglos a celebraciones relacionados con el carnaval. SAN SEBASTIAN, SOLDADO MARTIR La vida de San Sebastián se enmarca durante el siglo III en un tiempo en que, establecida ya cierta libertad de culto cristiano, renacieron las persecuciones a cargo del emperador Maximiano. Era hijo de militar, nacido en Milán. Siguió la carrera militar y pronto llego a capitán de la primera cohorte pretoriana. Era respetado por todos y apreciado por el emperador. Lo que ignoraba este es que era cristiano por corazón. El noble capitán cumplía con disciplina, pero no tomaba parte en celebraciones religiosas. No exteriorizaba su fe, pero ejercía seglarmente entre sus compañeros milicianos y en ayudar ocultamente a los cristianos. Con el tiempo llega la inevitable denuncia ante Maximiano, el cual hizo optar a Sebastián entre abandonar su religión o su cargo militar. Como podemos suponer eligió lo segundo, provocando la ira del emperador, que lo condeno inmediatamente a morir asaeteado. Una lluvia de flechas penetro en su cuerpo, dándole por muerto sus verdugos a continuación. Sin embargo no fue así, y ya restablecido de sus heridas, en vez de ser escondido, tomo la decisión de interceder ante el emperador en defensa de los cristianos. Maximiano, enfurecido, lo mando azotar hasta su definitiva muerte. PASADO Y PRESENTE DE LA HERMANDAD Como hemos indicado, parece que el culto en nuestra comarca a la figura de San Sebastián esta enraizado en la Edad Media. Solo en la provincia de Madrid, esta presente como patrono además de Cercedilla en pueblos como El Boalo, Meco, Torrejón de la calzada o Casarrubuelos. Son numerosos incluso, los lugares en que se celebra de formas características, como Boadilla del Monte, C. Villalba, Lozoya o Los Molinos. En Cercedilla, la iglesia de San Sebastián de estilo románico bizantino de siglo XIV, da fe de la antigüedad del culto por su patrono. En la actualidad, es la Hermandad que lleva su nombre, junto con la parroquia, la que mantiene viva esta festividad. Se fundo en el año 1944 y en realidad vino a sustituir a la desaparecida Hermandad de las Animas, cuya antigüedad se desconoce. Eran tiempos muy difíciles, en que la Hermandad cumplió desde un principio con una labor social digna de elogio, asistiendo a enfermos, asegurando entierro a los difuntos e incluso promoviendo actividades culturales y festivas. Continuando con su fundación, circula por Cercedilla el rumor no sabemos si cierto que fue el párroco de aquellos años, Don Pedro Junquera, el que reorganizo la Hermandad ante el problema constante a la hora de cobrar los servicios por funerales y enterramientos. El prudente párroco, estableció así un sistema más fiable de cobro, a la vez que cómodo para sus habitantes. Son mucha las anécdotas que podríamos referir en torno a estas celebraciones de Cercedilla en estos cincuenta años que cumple ya la hermandad. Charlando con los actuales cofrades hemos sabido, pro ejemplo, de una antigua costumbre ya desaparecida en el pueblo. Esta consistía en la rifa popular de un cerdo. Los cofrades recuerdan con simpatía como el popular animal era engalanado y paseado por las calles de Cercedilla mientras, entre jocosos comentarios, la gente compraba las papeletas. Otro aspecto de la fiesta ya desaparecido, comentan, era la costumbre de acompañar la procesión de San Sebastián por un grupo de personas disfrazados de romanos. Esto añadía cierto colorido y simbolismo a la comitiva. En cuanto a las cuotas que pagan los socios prácticamente la totalidad de los habitantes siempre resulta curioso comparar las cantidades que se debían pagar con el paso de los años. Cantidades que por otro lado, siempre fueron insuficientes. En los comienzos de la hermandad, para hacernos una idea, la cuota anual que debía pagar una familia era igual al precio de un kilo de filetes. Algunos mayores recuerdan como el que fue secretario de la Hermandad, Emilio Alvarez Carballo, siempre estaba pendiente en las bodas y tomaba nota en algún papelillo de los posibles futuros socios. Parece imposible que en estas condiciones la Hermandad pudiera sufragar los gastos de enterramiento de sus socios, teniendo en cuenta que solo una caja, oscilaban entre las ciento cincuenta pesetas la más barata, y quinientas la mas cara. En la actualidad, la cota de socios cuesta mil pesetas y, como dice Tomas Montalvo en el programa de fiestas de 1981, cada año los directivos siguen realizando el milagro de la multiplicación de los dineros para afrontar los gastos de enterramiento y de la fiesta en honor del Santo. Y así han transcurrido estos sacrificados años para la Hermandad. Algunos cofrades se quejan de la falta de participación, recordando con nostalgia aquel año de 1951, en que tres meses de continuas nevadas hacían casi imposible la circulación por las calles, pero no impidió la masiva participación en la procesión. Lo importante, según dicen, es continuar su labor. Que la gente de Cercedilla también continuara honrando a su patrono, participando en rifas y por supuesto disfrutando del calurosos y entrañable baile de cada año. LAS VAQUILLAS DE SAN SEBASTIAN No podíamos dar por terminado este tema sin hacer mención de una de las costumbres mas arraigadas a nuestra tierra y a la figura de San Sebastián. En la actualidad, la costumbre de celebrar la fiesta de La Vaquilla se ha perdido en pueblos como Miraflores o Rascafría, pero tenemos noticias de haberse celebrado en mas de cuarenta pueblos de nuestra región. La fiesta de La Vaquilla es un antiguo rito pagano con claras reminiscencias en las mascaradas invernales, ritos y juegos del ciclo amplio del carnaval rural. Se conserva viva en lugares como Los Molinos, Fresnedillas, Colmenar Viejo o Pedrezuela y, si bien en todos ellos mantiene constantes comunes, en algunos pueblos se han incorporado a la fiesta particularidades propias. La Vaquilla es en realidad un cofrade encajado en un artilugio de palos con una cornamenta, asemejando a una vaca. Va precedida de algunos cofrades jóvenes, con cencerros colgados a la cintura a modo de cabestros. La vaca, aunque seguida por el resto de los cofrades para que no se desmande, arremeterá contra todo el que se ponga por delante hasta que, el día final de la fiesta, será reducida. |
Imagen de San Sebastián
Dibujo del Santo
Fotografia 1969
Parroquia de San
Sebastián
Fotografía
1910
Mozos en la reja Fiesta de la Vaquilla
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